Por Rogerio Valdez Arias
La visita de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo a Culiacán dejó algo más que un acto multitudinario. Dejó un mensaje político: Sinaloa vuelve a ocupar un espacio prioritario en la agenda del Gobierno de México.
Y no es un asunto menor.
Más de 50 mil sinaloenses, provenientes de distintos municipios del estado, acudieron al encuentro realizado en las instalaciones de la Unión Ganadera Regional de Sinaloa. La cifra fue reportada por el Gobierno estatal y dimensiona el alcance de la visita presidencial.
Pero detrás de la fotografía multitudinaria hay anuncios que tendrán que convertirse en resultados.
Sheinbaum anunció que, a partir de la próxima semana, integrantes de su gabinete federal estarán visitando Sinaloa para atender directamente los asuntos que preocupan al estado, particularmente en materia de seguridad, agricultura, energía, educación y economía. La instrucción es mantener una coordinación permanente con las autoridades sinaloenses.
Y en medio de ese anuncio apareció uno de los mensajes políticos más importantes de la jornada: el respaldo directo de Claudia Sheinbaum a la gobernadora Graciela Domínguez Nava.
Frente a miles de sinaloenses, la presidenta fue contundente al señalar que la mandataria estatal cuenta con “todo el apoyo del Gobierno de la República”, al tiempo que garantizó la permanencia de elementos del Ejército, la Marina y la Guardia Nacional en Sinaloa durante el tiempo que sea necesario.
El mensaje tiene una lectura institucional evidente: la Federación no solamente mantendrá su presencia en Sinaloa, sino que acompañará a la gobernadora Graciela Domínguez en la estrategia para atender la situación que enfrenta el estado.
Ese respaldo adquiere particular relevancia en materia de seguridad, pero también trasciende hacia otros ámbitos de gobierno. La propia presidenta anunció que habrá una presencia constante de su gabinete en Sinaloa, con funcionarios federales atendiendo directamente las necesidades de los sectores productivos y de la población.
El campo sinaloense tendrá una atención especial. Sheinbaum aseguró que no faltarán recursos para apoyar a los agricultores y anunció la participación del gabinete federal para atender los problemas del sector agrícola y pesquero.
Para un estado cuya economía tiene una fuerte relación con la actividad agrícola, la presencia directa de funcionarios federales puede representar una oportunidad para revisar de frente los problemas de comercialización, precios, financiamiento y rentabilidad que enfrentan los productores.
Otro anuncio que impactará directamente en los hogares sinaloenses fue la ampliación por un mes más del subsidio a la tarifa de verano de la Comisión Federal de Electricidad. La presidenta señaló que este acuerdo fue alcanzado con la gobernadora Graciela Domínguez y que el gabinete de Energía y la CFE trabajarán en su implementación.
En un estado donde las altas temperaturas obligan a las familias a utilizar durante buena parte del día los sistemas de refrigeración y aire acondicionado, la medida representa un alivio para la economía familiar.
Pero quizá el mensaje de mayor fondo está en la estrategia integral que plantea el Gobierno de México.
Seguridad, sí. Pero también educación, empleo, campo, infraestructura, atención a los jóvenes y bienestar.
Porque la paz, como planteó la propia presidenta durante su visita, no solamente depende de la presencia de las fuerzas de seguridad, sino también de generar oportunidades y ampliar los derechos sociales.
La visita presidencial deja entonces una fotografía política muy clara: Claudia Sheinbaum y Graciela Domínguez aparecen juntas frente a los sinaloenses, con un compromiso público de coordinación entre la Federación y el Gobierno estatal.
Ahora viene la parte difícil: pasar de los anuncios a los resultados.
Los productores esperan respuestas. Las familias esperan alivio en sus recibos de electricidad. Los jóvenes requieren oportunidades. Los empresarios necesitan condiciones para invertir y generar empleos. Y los ciudadanos, sobre todo, quieren recuperar la tranquilidad.
Los más de 50 mil sinaloenses que acudieron al encuentro fueron testigos de una jornada en la que la presidenta no solamente rindió cuentas sobre su gobierno: también dejó claro que Sinaloa seguirá teniendo la atención directa de Palacio Nacional.
Y en términos políticos, quizá el mensaje más importante de todos fue precisamente ese: Graciela Domínguez no está sola. Tiene el respaldo público de la presidenta Claudia Sheinbaum y, con ello, el acompañamiento de todo el Gobierno de la República.
Ahora corresponde convertir ese respaldo político e institucional en resultados concretos para Sinaloa.
Porque en política, los discursos pueden llenar plazas.
Pero son los resultados los que terminan escribiendo la historia.
