La presencia de especies exóticas en los ríos de Culiacán, que alcanza hasta un 90% en algunos cuerpos de agua, es una señal de que la vida endémica de estos ecosistemas se está desestabilizando. Esto trae como consecuencia un grave desequilibrio ecológico en los ríos Humaya, Tamazula y Culiacán, según compartió Israel Torres Avendaño.

El investigador de la Facultad de Biología de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) explicó que, durante sus investigaciones para identificar peces con potencial para el control biológico de larvas del dengue, ha observado una tendencia preocupante. Al realizar muestreos con sus alumnos, han encontrado que en cada lance predomina un alto porcentaje de pez diablo, seguido de carpa, tilapia y langostino (crustáceo de pinzas rojas).

“No hemos terminado los estudios para determinar el impacto específico, pero podemos hipotetizar que estas especies están desplazando a las endémicas y rompiendo la cadena trófica”, compartió.

En este monitoreo, señaló que ya no se observan los organismos típicos de la región. Explicó que esto se debe a que las especies invasoras poseen una plasticidad ecológica muy elevada: pueden soportar bajos niveles de oxígeno o sequías, lo que las hace sumamente competitivas por los recursos naturales.

Un llamado a la responsabilidad

Torres Avendaño hizo un llamado a la sociedad y a los comercios especializados para que actúen con responsabilidad y no liberen especies acuáticas o terrestres en el ecosistema cuando ya no las deseen. Es fundamental fomentar acciones que ayuden a los ríos a recuperar su homeostasis (la capacidad de autorregulación para mantener el equilibrio).

“Cabe resaltar que, de cada lance que arrojamos al río, el 80% son peces diablo, un 10% son otras especies introducidas como carpa o langostino, y el resto —una proporción mínima— son especies endémicas”, detalló.

Necesidad de investigación

Ante este problema palpable, el investigador señaló la necesidad de profundizar en esta línea de estudio para conocer su impacto real. Asimismo, propuso investigar cuáles de estas especies podrían ser aptas para el consumo humano (especialmente el pez diablo) y cuáles podrían representar un riesgo como transmisores de enfermedades, con el fin de diseñar estrategias de control o erradicación.

Finalmente, reiteró que la Facultad tiene las puertas abiertas y la disposición técnica para colaborar en proyectos conjuntos que beneficien a la sociedad, protejan los recursos endémicos y ofrezcan oportunidades de formación para futuros investigadores.

“Tenemos las puertas abiertas y toda la disposición técnica y académica para llevar a cabo, en conjunto, proyectos de este tipo por el bien de la sociedad. Vemos en las especies endémicas un recurso valioso, además de una oportunidad para aquellos alumnos que deseen forjarse en el ámbito de la investigación”.